¿Alguna vez te ha pasado que te descubres comiendo por ansiedad, tristeza o alguna otra emoción? o ¿Qué comes sin tener hambre sin saber por qué? o ¿Has sentido que comes con la sensación de no poder parar?

 

 

La práctica de Mindful Eating te permite hacerte consciente de tus emociones para reconocerlas como “hambre emocional”, separarlas del “hambre física” y así alimentar a tu cuerpo con lo que realmente necesita, desde un alimento delicioso hasta un momento de relajación para ti, dejando así de comerte tus emociones atendiéndolas de raíz.

 

Mindful Eating o la alimentación con atención plena, es una práctica que te permite re-conectarte con tu cuerpo para reconocer tus señales emocionales, tus señales físicas de hambre-saciedad y tus señales físicas de “antojo” identificando cada una de ellas y diferenciándolas entre sí, con la finalidad de tener mejores elecciones al momento de decidir qué, cómo y cuánto comer. ¿No es lo mismo lo que comes cuando tienes hambre que cuando tienes un antojo, cierto?

 

Y son estas señales de hambre-saciedad las que nos permite regular de manera natural la cantidad de alimentos que necesitamos. Sin embargo, a lo largo de los años, nos vamos desconectando de nuestras señales internas en busca de señales externas que nos regulen, como la hora que nos indica “cuándo” comer, porciones prescritas que nos indican “cuánto” comer y recomendaciones que leemos que nos indican “qué” comer.

 

La práctica de Mindful Eating tiene la intención de devolverte la libertad a ti y a tu cuerpo de elegir el cuándo, cuánto y qué comer, a partir de la reconexión con tus propias señales físicas, aquellas que hemos ido ignorando o callando a lo largo de los años: ignoramos nuestras señales de hambre cuando consideramos que todavía no es la hora en que nos “toca” comer, ignoramos nuestras señales de saciedad al “tener” que terminarnos todo el plato aunque nuestro cuerpo se sienta satisfecho, ignoramos nuestras emociones al taparlas con comida sin contactar con ellas. Esta práctica te permite darte la oportunidad de comer cuando tienes hambre independientemente de la hora, de respetar tu nivel de saciedad independientemente de la cantidad de comida que quede en tu plato y de darte un espacio para ti en lugar de comerte tus emociones.

 

Y si tu relación con la comida se ha convertido en una lucha entre lo que quieres comer y no “debes” o “te permites”, la práctica de Mindful Eating te permite sanar tu relación con la comida al devolverle la neutralidad, quitándole las etiquetas que solo te hacen sentir culpable, reconociendo que no hay alimentos "buenos" ni "malos" solo alimentos que te hacen sentir mejor que otros en diferentes momentos.

 

¡Date la oportunidad de hacer las paces con la comida y prueba algo diferente, acércate a la práctica de Mindful Eating!

 

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