Es un hecho bien conocido que un pobre estado nutricional conlleva un mayor riesgo de contraer infecciones. Para que el sistema inmune actúe de la mejor manera, se requiere un nivel adecuado de nutrimentos en el organismo y una buena disponibilidad de los mismos.

 

Se ha comenzado a estudiar cómo la ingesta dietética puede influir sobre el sistema de defensa del organismo y así influir sobre la incidencia y prevalencia de algunas enfermedades agudas y crónicas como lo son el cáncer, la enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca o colitis ulcerosa entre otras. 

 

 

Una buena nutrición es uno de los ejes principales para gozar de una buena salud. Y esto comienza desde la lactancia materna. Es por ello el énfasis en la importancia de que la madre amamante a su hijo  ya que se sabe que la leche materna aporta la perfecta energía y nutrimentos adecuados que el bebé necesita desde los primeros meses de vida. Además no olvidemos que a través de la leche materna se le pasan inmunoglobulinas (defensas) de la madre al niño. 

 

Algunos micronutrimentos tales  como la vitamina A (beta-caroteno), ácido fólico, vitamina B6, vitamina B12, vitamina C, vitamina E, hierro, zinc, cobre y selenio, ejercen efectos inmunomoduladores e influyen en la susceptibilidad del huésped a sufrir infecciones (Chandra, 1997; Grimble, 1997, Bhaskaram, 2002, Calder y Kew, 2002).

 

Es común escuchar en consulta que muchas personas omiten por completo de su dieta diaria frutas y verduras, sobre todo verduras. Por hábitos, por costumbres aprendidas desde chicos, debido a que el sabor desagrada, no las incluyen en su día a día. En estas personas hay carencia de micronutrimentos y vitaminas que se encuentran de manera abundante en dichos grupos de alimentos. Recordemos que las frutas y verduras son un grupo de alimentos que aportan una cantidad grande de antioxidantes. Los antioxidantes nos ayudan en gran medida a combatir a los radicales libres culpables de la oxidación de nuestras células. 

 

Recordemos que en NUTRICIÓN todo se basa en el equilibro. NO EXCEDAS, PERO TAMPOCO SUPRIMAS. Intenta tener una dieta adecuada para tu edad y tu estatura. Incluye en tu ingesta diaria alimentos de origen animal, lácteos descremados, cereales integrales, frutas enteras evita jugos, verduras, leguminosas y grasas de origen vegetal. 

 

Otro factor importante que tiene que ver con esto es el dormir bien. Se ha comprobado científicamente que las personas que duermen poco o no logran tener sueños profundos no gozan de buen rendimiento y debilitan al sistema inmunológico. 

 

La falta de ejercicio físico también es un factor que contribuye a deteriorar al sistema inmune. La liberación de estrés y la segregación de endorfinas tienen efectos muy positivos en el cuerpo humano.  Se ha visto que las personas que realizan constantemente ejercicio físico tienen un sistema inmune más fuerte. 

 

No olvides que alimentarte de manera de adecuada, dormir un número suficiente de horas al día, realizar ejercicio de manera constante son algunos de los factores que pueden influir directamente para que gozes de una salud plena libre de gripas constantes y enfermedades recurrentes. 

 

 

 

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