¿Tienes la percepción de que tu hijo no come bien?

Es muy común que los padres de familia piensen que su hijo no está comiendo bien, pero en muchas ocasiones esta percepción puede ser errónea. 

 

Una de las razones por las que los padres suelen tener esta percepción es porque el primer año de vida es un periodo de crecimiento muy acelerado, en el cual las necesidades nutrimentales son elevadas para apoyar esta rápida tasa de crecimiento. A partir del segundo año hay una desaceleración en el crecimiento de los niños, por lo que las necesidades nutricionales cambian y el apetito suele disminuir. En muchas ocasiones las porciones que se le ofrecen a los niños son excesivas para su edad y es por eso que no se terminan todo lo que se les sirve. Es importante tener en cuenta que los niños tienen la capacidad de identificar las señales de hambre y saciedad, por lo que si tu hijo te dice que “ya se llenó” probablemente ya comió lo suficiente. La mejor forma de saber si tu hijo come la cantidad correcta es evaluando su peso y talla, si son adecuados para su edad quiere decir que está consumiendo la energía suficiente. 

 

 

 

Pero no solo es importante la cantidad, sino también la calidad de la alimentación. Hay niños que son muy selectivos con los alimentos y por eso lo padres tienen la percepción de que no comen. En muchos casos los niños “picky” o selectivos consumen la cantidad de energía adecuada para mantener un peso y estatura correctos; sin embargo el que no exista variedad en su alimentación puede ocasionarles deficiencias nutricionales, por lo que es recomendable acudir con un especialista para recibir orientación personalizada. Algunos consejos que pueden ayudarle a que su hijo coma mejor son:  

 

  • Establecer horarios fijos de alimentos: Desayuno, colación, comida y cena.

  • No ofrecer ningún alimento entre comidas. Es muy común que al ver que nuestro hijo no comió, le demos sus alimentos preferidos como jugos, galletas, gelatinas, etc. Pues preferimos que coman eso a que no coman nada, sin embargo con esta conducta favorecemos que los niños no quieran comer otro tipo de alimentos, pues ellos saben que aunque no coman obtendrán el alimento que les gusta. 

  • Hacer de la hora de comer un momento agradable. No hay que forzar a los niños a comer. Si tu hijo no quiso comer no lo regañes, retira el plato y no ofrezcas nada hasta el siguiente tiempo de comida. 

  • Integrar a los niños en la preparación de alimentos. Tus hijos pueden ayudarte a escoger los alimentos en el súper, lavar y pelar frutas y verduras, adornar el plato, etc. Se sentirán felices de probar lo que ayudaron a preparar. 

  • Crear versiones saludables de su comida favorita. 

  • No utilizar distractores como tablets, televisión ni juguetes a la hora de comer. 

  • Utilizar utensilios adecuados para la edad, los niños deben sentirse cómodos a la hora de comer. 

  • Servir alimentos de todos los grupos en cada tiempo de comida (frutas, verduras, cereales, productos de origen animal). 

  • Nunca usar los alimentos como premios o castigos. 

  • Los niños aprenden por imitación así que consume los alimentos que quieres que tus hijos coman. 

Recuerda que los hábitos se forman desde la infancia y que una adecuada nutrición es indispensable para un crecimiento y desarrollo correcto. Si crees que tu hijo no está comiendo bien lo mejor es que acudas con un especialista para una evaluación completa. 

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