¿Cómo te imaginas a una persona que tiene un trastorno de la conducta alimentaria (TCA)?

 

Muchas veces pensamos que una persona con un trastorno de conducta alimentaria (TCA) es una adolescente extremadamente delgada…. ¿Esa fue la imagen que te vino a la cabeza?

 

Si tu respuesta fue sí, te diría que la gran mayoría de las personas tiene esta misma imagen del TCA. Sin embargo, es importante que reconozcamos que esta no es la única forma en la que puede presentarse. 

 

Un trastorno de la conducta alimentaria no solo está presente en personas extremadamente delgadas, de hecho, la gran mayoría de la población que cursa con un TCA no presentan bajo peso, si no que están dentro del rango promedio de peso o incluso sobre este. 

 

Tal como su nombre lo dice, estos son trastornos de la conducta y no del peso. Es la conducta o forma en la que se alimentan que se encuentra alterada, presentando restricciones alimentarias, atracones, conductas compulsivas, conductas inflexibles, etcétera; y/o la manera de relacionarse con los alimentos la que se encuentra alterada, desde una relación de amor-odio, de culpa, de desfogue emocional, etcétera. 

 

Me gustaría que te detuvieras un minuto a analizar esto que estas leyendo y que pienses si estas conductas alimentarias alteradas te son familiares, ya que no es necesario tener un diagnóstico de TCA para reconocer que algunas de nuestras conductas alimentarias no son las más saludables.

 

Cada día es más aceptado desarrollar conductas alimentarias alteradas porque se han vuelto cada vez más populares, contar calorías, hacer ayunos prolongados, evitar sólidos, restringir ciertos alimentos en contra de nuestras necesidades, etcétera. Conductas que se venden como propuestas saludables pero que si observamos las estadísticas de salud a lo largo de los años podemos ver que no han tenido el resultado esperado. Y sin embargo,  han promovido una relación insana con la comida, conduciendo a la lucha constante con esta, llevando a la población a temer o incluso a “odiar” la comida que tanto ama y a sentir frustración cada vez que no puede restringirla, perdiendo la confianza en si mism@.

 

Estas conductas y estos trastornos pasan cada vez más desapercibidos. No necesitas estar en los huesos ni tener un diagnóstico de TCA para estar presentando conductas alimentarias que ponen en riesgo tu salud.

 

Si consideras que tus conducta alimentaria (o la de algún ser querido) te alejan de tu bienestar integral te invitamos a que te acerques con nosotros para recibir ayuda, nosotros podemos apoyarte a sanar tu relación con la comida. 

 

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